Las tablas de plástico son herramientas esenciales en cualquier cocina, pero también se llevan la peor parte de las marcas de alimentos y restos difíciles de quitar. Con el paso del tiempo, especialmente las de tono claro, pueden verse manchadas o incluso amarillentas pese al lavado habitual con agua y detergente.

Una solución casera que mucha gente adopta consiste en usar bicarbonato de sodio y limón para recuperar el aspecto de la superficie. El proceso empieza espolvoreando una capa generosa de bicarbonato y luego frotando con el jugo de un limón recién cortado. La combinación de la ligera abrasión del bicarbonato con la acidez natural del limón ayuda a desprender las manchas incrustadas.

Otra variante aprovecha el vinagre blanco junto con bicarbonato y limón. Primero se lava la tabla como siempre, luego se cubre con vinagre y se deja actuar unos minutos. Tras ese periodo se añade bicarbonato y se friega con medio limón, lo que potencia la acción limpiadora y ayuda a eliminar residuos difíciles.

Más allá de estos métodos, distintos consejos de limpieza sugieren que combinar ácidos naturales como el vinagre o limón con agentes suaves (como bicarbonato o incluso sal gruesa) no solo remueve manchas sino también neutraliza olores. Esto puede ser útil si la tabla ha absorbido aromas intensos como los del ajo o la cebolla.

Si las marcas persisten, hay opciones adicionales que incluyen el uso de soluciones más profundas, como productos específicos de limpieza o incluso dejar actuar mezclas por más tiempo antes de frotar. En cualquier caso, estas alternativas caseras resultan accesibles, económicas y seguras para mantener tu tabla de plástico en óptimas condiciones durante más tiempo.

Con información de: Vanitatis

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