Nuevas investigaciones en el campo de la neurøbiología han profundizado en la respuesta fisiológica del hombre ante las muestras de afecto. De acuerdo con los hallazgos recientes, cuando un hombre recibe contacto físico, ya sea a través de caricias, abrazos o gestos de cariño, por parte de una mujer en la que deposita su confianza, su cerebro activa una respuesta química inmediata.
El protagonista de este proceso es el hipotálamo, que segrega oxitocina, una sustancia fundamental para el equilibrio emocional y la salud mêntal. La oxitocina, comúnmente denominada la «hormøna del vínculo», desempeña un papel crucial en la arquitectura social y emocional de las personas.
Al ser liberada, esta hormøna reduce los niveles de cortisol, la hormøna del estrés, facilitando un estado de relajación y seguridad. En el caso masculino, el contacto físico dentro de un entorno de confianza no solo fortalece la conexión con la pareja, sino que también promueve sentimientos de lealtad y protección, consolidando los cimientos de una relación estable y duradera.
Los expertos destacan que el contacto físico recurrente actúa como un regulador natural del sistema nervioso, mejorando la empatía y la comunicación interpersonal. En un mundo cada vez más digital, estos datos científicos ponen de relieve el valor irremplazable del abrazo y el contacto humano como herramientas terapéuticas esenciales para fortalecer la confianza mutua y la salud cardiovascular.
Con información de: Medios Internacionales
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