Tarek William Saab ha sido reconocido desde Venezuela y Latinoamérica por su destacada labor para la literatura hispanoamericana convirtiéndose en el poeta con mayor número de seguidores en el país, donde no solo asisten masivamente a sus múltiples actividades, sino que también es el autor más popular según las mismas reseñas de noticias buscadas para las firmas de sus libros en las Ferias Nacionales.
«Un tren viaja al cielo de la medianoche», de Tarek William Saab, un libro cuya portada traslada a otras inquietudes que pueblan los ámbitos y conocimientos que las personas han vivido con la literatura, o con autores imborrables, textos que parecen respirar mientras se busca el sueño nocturno. Ese tren que vuela en la portada de su libro memorioso, es para el escritor Federico Ruiz Tirado, es un acto de autoconciencia y asombro, un encuentro con el espejo de un libro perteneciente a otro que es uno mismo, un libro familiar, de la misma sângre.
«Quiero decirle a Tarek William que casi todos sus libros están resguardados entre Mérida y Barinas, y sobre todo en Mérida, en la casa de mi difunto padre José Esteban Ruiz Guevara, de Catalina, su viuda. Están ahí dentro de su biblioteca, que es una biblioteca enciclopédica, poética, pero separados de las secciones de sus estancos fundamentales: las obras de Bolívar, sobre Bolívar, o escritos por Bolívar y la biblioteca de autores Barineses, una de las colecciones más patrimoniales y cuidadas a lo largo de su pasión por la raíz por el ombligo de su tierra, Barinas, ciudad de poetas memorables, esenciales en la historia venezolana», menciona Tirado.
«La portada del Tren de la Medianoche es un tren que, probablemente, no esté equivocado. Ni el tren ni el pasajero, que es su autor y de alguna manera muchos de nosotros, como yo», expresa el escritor. De esta manera, para describir la portada del libro es un tren que avanza por el riel natural de la vida, y va recogiendo o recordando, o nutriéndose de lo que se ve desde la ventanilla hacia el paisaje de la memoria que conduce al final, a la müêrte. Se ve el paisaje, la memoria, los recuerdos, la vida que no vuelve.
Con información de: Federico Ruiz Tirado









