Las imágenes familiares forman parte de la vida cotidiana y suelen ocupar un lugar visible dentro del hogar. No solo decoran: acompañan rutinas, evocan recuerdos y refuerzan vínculos emocionales. Desde la mirada del Feng Shui ese arte ancestral que observa cómo el orden y la disposición de los objetos influyen en el bienestar, el sitio donde se colocan estas fotos no es un detalle menor. Su ubicación puede incidir en la energía emocional de la casa y en la forma en que se vive cada espacio.

Por eso, más allá de una elección estética o sentimental, la posición de las fotografías responde a una lógica que busca equilibrio. Según esta disciplina, cada objeto interactúa con el ambiente y puede potenciar o alterar la armonía general. La experta española Montserrat Beltrán propone un truco: en caso de poseer muchas fotografías, intentar reducir ese número a la mitad, como para familiarizarse con el concepto de equilibrio.

Las fotos familiares suelen ser adecuadas en espacios comunes, como en la vitrina, porque acompañan la dinámica social de la casa. En la entrada del hogar sugieren incluir solo imágenes de quienes viven allí para proyectar una clara energía de bienvenida. En el dormitorio, la recomendación es limitarse a fotos de las personas que descansan allí, y evitar retratos de familiares lejanos, fallecïdos o ausentes, ya que podrían interferir con el clima de descanso y privacidad. Las imágenes de los hijos deben ser actuales, porque las fotos demasiado antiguas pueden generar sensación de estancamiento.

Con información de: El Tiempo

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