Alrededor de 8.500 personas se reunieron en el emblemático monumento de Stonehenge, al suroeste de Inglaterra, para presenciar el inicio del solsticio de invierno en el hemisferio norte. El evento alcanzó su punto álgido pocos minutos después de las 08:00 am, cuando el cielo se despejó permitiendo que los rayøs del sol se alinearan perfectamente con las estructuras de piedra.

Entre cánticos, bailes y atuendos tradicionales, la multitud celebró el día más corto del año en una atmósfera de misticismo y respeto por las raíces ancestrales del lugar. Esta celebración destaca la precisión arqueológica del monumento, declarado patrimonio de la Unesco y construido hacia el año 2.500 a. C.

Las 93 piedras visibles de Stonehenge están posicionadas estratégicamente para capturar fenómenøs lumínicos únicos durante los solsticios; en esta ocasión, el sol en su punto más bajo se hizo visible a través de los arcos del sureste y el gran trilito. Según Win Scutt, arqueólogo de English Heritage, este momento del año poseía una importancia vital para las civilizaciones antiguas, quienes veneraban este cambio estacional como un hito sagrado en su calendario.

A pesar de la alta participación y la energía de los asistentes, la convocatoria fue menor en comparación con el solsticio de verano del pasado junio, que atrajo a cerca de 25.000 personas. No obstante, el evento reafirma la vigencia de Stonehenge como un epicentro cultural y espiritual. El solsticio de invierno marca oficialmente el cambio de estación, un fenómenø que ocurre anualmente entre el 21 y el 22 de diciembre en el hemisferio norte, devolviendo gradualmente la luz a los días venideros.

Con información de: EFE
Foto: EFE









