Flossie, la felina británica reconocida como la gata viva más longeva del mundo, cumplió este lunes 30 años, un hito extraordinario para una especie cuya esperanza de vida promedio suele oscilar entre 12 y 15 años. Nacida el 29 de diciembre de 1995 en el Reino Unido, Flossie ha superado varias décadas acompañando a diferentes familias y ha llegado a convertirse en un símbolo de longevidad animal tras ser certificada por Guinness World Records años atrás.
A lo largo de su extensa vida, la minina ha enfrentado pérdidas y cambios: perdió a algunos de sus primeros dueños con quienes vivió durante años, y en etapas posteriores fue acogida por nuevas personas que le ofrecieron hogar, hasta llegar finalmente a su actual cuidadora. A pesar de sus problemas de vista y sordera, condiciones frecuentes en gatos de edad avanzada, Flossie se mantiene activa dentro de sus posibilidades y conserva, según quienes la cuidan, un apetito constante que nunca declina ante una buena comida.
La historia de Flossie ha captado la atención internacional al poner de relieve no solo la rareza de una vida felina tan prolongada, sino también la importancia del cuidado responsable de las mascotas mayores. Su capacidad de adaptarse a distintos entornos y dueños a lo largo de tres décadas convierte su trayectoria en un testimonio de resistencia y afecto duradero entre humanos y animales de compañía.

Con información de: Heraldo









