Un fósil descubierto en la Isla Sur de Nueva Zelanda ha revelado la existencia de Kumimanu biceae, una especie de pingüino prehistórico que alcanzaba casi 1,8 metros de altura y más de 100 kg de peso, superando ampliamente a los actuales pingüinos emperador y estableciendo nuevos límites para el tamaño que estas aves pudieron alcanzar en el pasado.
Los restos, datados entre 56 y 59 millones de años, corresponden al período Paleoceno, poco después de la extinción de los dinosaurios, cuando los océanos presentaban nichos ecológicos únicos y escasa competencia de grandes depredadores marinos. Esta “ventana evolutiva” permitió que algunas especies de pingüinos desarrollaran gigantismo como ventaja adaptativa para nadar más profundamente, conservar mejor el calor y capturar presas de mayor tamaño.
El nombre Kumimanu proviene de palabras de la cultura maorí que significan “pájaro monstruo”, una descripción apropiada para un ave que, de pie, podía rivalizar en tamaño con un humano adulto y tendría un impacto visual imponente en las costas donde vivió. Su anatomía sugiere adaptaciones a la vida acuática intensiva, con huesos robustos y aletas poderosas que facilitaban su desplazamiento bajo el agua.
Con información de: Click









