Es conocida como el “Gran Anillo” y ha sido reconocida por el Guinness World Records por su magnitud. Esta maravilla del mundo se encuentra en Yumeshima, una isla artificial creada para la Expo 2025 en Osaka, Japón. La circunferencia de esta construcción supera los 2 km, con un diámetro exterior de unos 675 metros y uno interior de 615 metros, alcanzando hasta 20 metros de altura y 30 metros de ancho en algunos tramos.

Más allá de su tamaño, el Gran Anillo combina tradición japonesa y tecnología moderna. Las uniones tipo nuki, heredadas de templos y santuarios, se fusionan con soluciones estructurales avanzadas que lo hacen resistente a terremotos y al clima, mientras que unos 27.000 m³ de madera, principalmente cedro japonés, ciprés hinoki y algo de pino silvestre importado, le otorgan fuerza y calidez. Cada viga y panel se ensambló con precisión, creando un equilibrio entre monumentalidad y delicadeza.
El espacio está diseñado para ser funcional y simbólico al mismo tiempo. Su forma circular rodea pabellones de más de 150 países, facilitando la circulación de visitantes y al mismo tiempo transmitiendo un mensaje de unidad y colaboración global, central a la filosofía de la Expo 2025. Esta construcción es un recorrido donde la arquitectura se siente viva, como si la madera contara la historia de la interacción entre humanidad, naturaleza y tecnología.

Aunque concebido como una estructura temporal, su impacto va más allá de la exposición. La posibilidad de reutilizar su madera o conservar secciones como legado arquitectónico y cultural ha abierto un debate sobre cómo proyectos de gran escala pueden dejar un impacto duradero y sostenible.
Con información de: Uno









