Las imágenes reveladas recientemente de Hugh Jackman en el papel de Robin Hood han generado una ola de reacciones y expectativas entre críticos, seguidores del actor y aficionados de las aventuras clásicas. Tras años de asociarse su imagen a la del indestructible Lobezno de la franquicia ‘X-men’, el actor australiano vuelve a sorprender al público con una transformación física y actoral sin precedentes para encarnar al mítico forajido en el largometraje ‘The Death of Robin Hood.
Estas instantáneas lo muestran irreconocible, con una barba larga y canosa, el cabello igualmente gris y un físico robusto y curtido, alejado tanto del idealizado héroe juvenil como de sus anteriores papeles. La transformación de Hugh Jackman no se limita a lo puramente físico. El intérprete, de 57 años, se sumerge en una versión adulta, herida y vulnerable de Robin Hood, marcada por cicatrices, dolor y arrepentimiento.
Ataviado con vestimentas de época hechas de piel de animal y con marcas visibles de un pasado violento en su rostro, el actor imprime a su personaje una intensidad física que acompaña una mirada introspectiva, alejada por completo de las versiones tradicionales y más ligeras del legendario ladrón de Sherwood.
El propio Hugh Jackman ha reconocido el impacto del proyecto: “Lo que más me gusta de la visión de Mike [Michael Sarnoski] de Robin Hood es que el guion transmitía poder y examinaba cómo se puede usar para bien o para mal”. En palabras del actor recogidas por Entertainment Weekly, la propuesta es diferente a cualquier otra: “Es un hombre real en nuestra historia. Con todas las cicatrices, el dolor, el arrepentimiento y, sí, el amor. La historia de Mike tiene peso. Para mí, es hermosa y humana.
Con información de: Hola









