En algunos hospitales ya se utilizan parches electrónicos para monitorizar funciones corporales sin necesidad de cables. Pero estos dispositivos, aunque ligeros y flexibles, siguen siendo externos. ¿Y si se pudieran imprimir directamente sobre la piel, como un tatuaje temporal, sin calor, sin dolor y usando solo una luz LED? No se trata de un concepto futurista, sino de una tecnología real que acaba de ser desarrollada por un equipo internacional de científicos, y que promete revolucionar la interfaz entre la electrónica y el cuerpo humano.

El estudio, publicado en Angewandte Chemie, describe un método que permite fabricar electrodos conductores sobre superficies vivas usando únicamente luz visible y agua. La técnica no requiere productos químicos tóxicos, ni equipos costosos. De hecho, los investigadores lograron imprimir sensores directamente sobre la piel de ratones anestesiados, demostrando que la tecnología no solo funciona, sino que además mejora la calidad de las señales cerebrales registradas. El avance es técnico, pero sus implicaciones son profundamente humanas: electrónica que se adapta al cuerpo, no al revés.

Referencia: RRSS

A diferencia de otros materiales similares, este proceso no necesita iniciadores químicos, catalizadores metálicos ni disolventes orgánicos. Todo ocurre en agua y bajo iluminación suave, como la de una lámpara de escritorio LED. Este proceso, conocido como polimerización fotoinducida en medio acuoso, da lugar a un material llamado PEDOT-COONa, que posee una excelente capacidad para transportar tanto electrones como iones.

La combinación de tecnología limpia, materiales biocompatibles y dispositivos funcionales abre posibilidades tanto en medicina personalizada como en electrónica wearable. Desde monitorización cardíaca hasta neuroprótesis, desde detección temprana de enfermedades hasta entrenamiento cognitivo, el abanico de aplicaciones es tan amplio como prometedor.

Con información de: La Nación

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