Trabajar en turnos de noche, viajar frecuentemente en diferentes usos horarios o mantener un sueño irregular no solo provoca un mayor cansancio en el cuerpo, sino que también puede llegar a suponer una mayor mørtalïdad, y es que estas alteraciones hacen que se debilite el sistema inmunológico.
Un equipo de investigadores de la de Artes y Ciencias de la Universidad Texas A&M (Estados Unidos) ha descubierto que la alteración de los ritmos circadianos debilita las defensas inmunitarias y favorece la aparición de un cáncër de mama más agrêsivo, aunque también ha encontrado un «prometedor» tratamiento.
El estudio, publicado en la revista ‘Nature Oncogen’, ha consistido en el análisis de dos grupos modelo genéticamente modificados que desarrollan cáncër de mama agrêsivo, en el que un grupo vivía con un horario de día y noche normal, y el otro vivía con un ciclo de luz alterado que alteraba sus relojes internos.
«No se trataba solo de que los tümores crecieran más rápido. El sistema inmunitario se vio frenado activamente, creando condiciones más favorables para que las células cäncerosas sobrevivieran y se propagaran», ha afirmado la directora del estudio, la doctora Tapasree Roy Sarkar.
«El cáncër marca el tiempo. Si tu reloj interno se altera, el cáncër se aprovecha, pero ahora hemos encontrado una nueva forma de cômbatirlo», ha recalcado Sarkar. Al vincular experimentalmente las alteraciones circadianas con la progresión del cáncër de mama, el estudio abre nuevas puertas a terapias dirigidas a pacientes cuyos estilos de vida u ocupaciones los colocan en rïesgo circadiano crónico.
Con información de: El Portal de la Salud









