Inspirada en el clásico, esta versión suma cacao y chocolate semiamargo para lograr un sabor profundo, intenso y absolutamente irresistible.
Ingredientes:
- 440 g de queso crema.
- 95 g de azúcar.
- 10 g de cacao en polvo.
- 1 cucharada de esencia de vainilla.
- 3 huevos.
- 180 g de chocolate semiamargo derretido.
- 240 g de crema de leche para batir, tibia.

Preparación:
Precalienta el horno a 200 °C. Forra un molde desmontable de unos 20 cm con papel manteca, dejando que sobresalga por los bordes. Este detalle es clave para lograr el look rústico. En un bowl grande, coloca el queso crema y mezclalo con el azúcar hasta obtener una preparación lisa y sin grumos. Suma el cacao en polvo y la esencia de vainilla. Integra bien, asegurándote de que el cacao se incorpore de manera pareja.
Luego agrega los huevos de a uno, mezclando después de cada incorporación. Este paso es importante para mantener la textura cremosa. Incorpora el chocolate semiamargo previamente derretido (a baño maría o en microondas, a baja potencia). Mezcla hasta unificar. Por último, suma la crema de leche tibia y mezcla suavemente hasta lograr una preparación homogénea.
Voltea la mezcla en el molde y lleva al horno durante 30 minutos. La torta tiene que verse firme en los bordes pero temblorosa en el centro al retirarla. Deja enfriar a temperatura ambiente y luego llévala a la nevera por al menos 8 horas antes de desmoldar. Este reposo es fundamental para que tome cuerpo y logre su textura característica.
Con información de: Deleita el Paladar









