La gingivitis y la inflamâción de las encías son problemas frecuentes que afêctan a una parte importante de la población y que, si no se controlan, pueden derivar en complicaciones bucodentales más serias. Más allá de la higiene diaria, la investigación científica analiza desde hace años el papel de determinados alimentos con potencial protector para la salud oral.
Uno de los más estudiados es el clavo de olor, una especia tradicional obtenida de los capullos secos del árbol Syzygium aromaticum. Utilizado durante siglos tanto en la cocina como en la medicina tradicional, ahora investigaciones científicas han documentado que esta especia es rica en fitoquímicos con actividad biológica, entre los que destacan el eugenol, el acetato de eugenilo y el β-cariofileno, principales componentes de su aceite esencial.
El doctor Carlos Jaramillo también ha abordado el uso del clavo de olor en el cuidado bucal en su canal de YouTube. En relación con el mal aliento, Jaramillo aclara que su efecto es limitado y puntual. “¿Que si los clavos de olor pueden eliminar completamente el mal aliento? No, puede ser algo transitorio”, señala.
Sobre el dôlor dental, el doctor advierte contra un uso incorrecto. “¿Que si masticar clavos alivia el dôlor de muelas?. Claro, hay beneficios anestésicos locales de los clavos de olor, pero si masticas un clavo y tienes dolor de muela es probable que te vaya a doler más la muela”, explica. En su lugar, recomienda aplicar una pequeña cantidad de aceite esencial de forma localizada para aprovechar su efecto anestésico sin irritar la zona. Aunque el clavo de olor puede contribuir a mejorar la salud de las encías y ayudar a combâtir bactêrias asociadas a la gingivitis, su uso debe entenderse como un complemento y no como un sustituto del cepillado, la higiene bucal adecuada y las revisiones odontológicas.
Con información de: La Nación









