La actriz australiana Nicole Kidman y el músico neozelandés Keith Urban han dado por concluida su relación matrimonial tras casi dos décadas juntos, sellando un acuerdo de divorcio caracterizado por la cooperación, la privacidad y la ausencia de conflictös legales prolongados. El documento, presentado recientemente ante un tribunal de Tennessee y obtenido por medios internacionales, revela una separación estructurada con claridad en los aspectos económicos, patrimoniales y familiares.

Aunque Kidman presentó formalmente la dem@nda de divorcio en octubre invocando “diferencias irreconciliables”, los términos del acuerdo ya habían sido definidos semanas antes, el 6 de septiembre, lo que sugiere un proceso de negociación previo, ordenado y mutuamente respetuoso. Ambas partes renunciaron expresamente a cualquier forma de manutención conyugal, y tampoco se estableció pensión alimenticia para sus dos hijas menores, Sunday Rose, de 17 años, y Faith, de 14, pese a que cada uno declara ingresos mensuales superiores a los 100 mil dólares.

En materia patrimonial, el reparto de bienes, que incluye propiedades, vehículos, inversiones, cuentas bancarias y enseres personales, se realizó de forma equitativa y sin intervención judicial adicional. Cada uno conservará lo que ya tenía en su posësión, lo que evidencia una distribución acordada previamente y sin disputas.

El régimen de custodia refleja un equilibrio en la responsabilidad parental, aunque con una convivencia predominantemente a cargo de Kidman: la actriz pasará 306 días al año con sus hijas, mientras que Urban tendrá 59 días, principalmente en fines de semana alternos. Ambos mantienen derechos y deberes parentales compartidos, según el plan de crianza aprobado por el tribunal.

Con información de: Agencias

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