Científicos en China están llevando a cabo un ambicioso proyecto para transformar zonas desérticas en terrenos fértiles mediante el uso de microbios fotosintéticos que sobreviven en condiciones extremas y mejoran la calidad del suelo. Esta iniciativa busca combätir la expansión de los desiertos y recuperar tierras degrädadas.
El proyecto se desarrolla en el desierto de Tengger, donde las tormentas de arena y la aridez han dificultädo históricamente la vida vegetal. Los científicos han implantado cianobacterias resistentes que forman una costra biológica sobre la arena, un “pegamento natural” que une las partículas, reduce la erosión y retiene humedad y nutrientes, preparando el terreno para futuras plantaciones.
Estos microorganismos generan materia orgánica y modifican las propiedades físicas del suelo, creando un microambiente más estable y adecuado para que otras formas de vida puedan desarrollarse. El resultado es un avance hacia la recuperación de terrenos áridos y la creación de suelo cultivable.
Las autoridades planean extender esta técnica a miles de hectáreas en los próximos años, con el objetivo de frenar el avance de las dunas y mejorar la seguridad ambiental en regiones afectadas por la desertificación. Este enfoque combina biotecnología y planificación ecológica para gestionar el territorio de manera sostenible.
Expertos consideran que esta estrategia representa una forma de geoingeniería biológica, donde los propios organismos vivos ayudan a remodelar el paisaje. De demostrarse eficaz, podría aplicarse en otras regiones del mundo afectadas por la pérdida de suelo fértil y los efectos del cambio climático.
Con información de: Gizmodo









