El piloto español Pepe Martí vivió una jornada inolvidable en el ePrix de México, donde consiguió sumar sus primeros puntos en la Fórmula E luego de una carrera marcada por la adversidäd y la exigencia estratégica. Partiendo desde el último lugar de la parrilla, Martí protagonizó una remontada que lo llevó hasta la séptima posición final, demostrando carácter y capacidad de adaptación en uno de los trazados más complejos del calendario.

La prueba no comenzó de manera favorable para el joven corredor, quien además de salir desde el fondo tuvo que cumplir una penälización que comprometió aún más sus opciones en los primeros compases. Sin embargo, lejos de resignarse, supo gestionar el ritmo, conservar energía y aprovechar cada oportunidad que ofreció una competencia caótica, con múltiples incidentes y neutralizaciones.

Uno de los momentos clave de su avance se produjo tras la intervención del coche de seguridad, situación que Martí utilizó para recortar distancias y reinsertarse en la lucha por los puntos. A partir de allí, ejecutó una serie de adelantamientos precisos, apoyado en una lectura inteligente del uso del modo de ataque y una conducción consistente frente a rivales con mayor experiencia en la categoría.

La carrera en territorio mexicano también estuvo marcada por constantes cambios en el clasificador, lo que elevó el nivel de exigencia para todos los pilotos. En ese contexto, el rendimiento de Martí destacó no solo por el resultado final, sino por su capacidad para mantenerse competitivo durante toda la prueba y capitalizar los errores ajenos en un escenario de máxima presión.

Con información de: Mundo Deportivo

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