Ver la televisión durante un breve periodo tras un día largo y exigente puede tener un impacto positivo en la salud mental, según un estudio publicado en el Journal of Community & Applied Social Psychology. La investigación analiza cómo un consümo moderado de pantallas contribuye a la recuperación psicológica frente al ëstrés acumulado por las obligaciones diarias.

El trabajo científico cuestiona la idea ampliamente extendida de que la televisión resulta perjudicial para el cerebro en cualquier circunstancia. Desde una perspectiva neurocientífica, los autores plantean que determinadas actividades de ocio pasivo pueden facilitar que el cerebro reduzca su nivel de activación tras una jornada marcada por la sobrecarga cognitiva y emocional.

Ambos estudios parten de un principio clave: el hogar no siempre actúa como un espacio de descanso, especialmente cuando existen múltiples demândas familiares. Los resultados confirmaron que los hogares con niños pequeños presentan mayores niveles de fatïga. Sin embargo, apareció un matiz relevante: las personas que veían más televisión afirmaban sentirse menos exhaustas. Según explicó Toh, «el tamaño del hogar refleja cuántas exigencias afronta una persona al llegar a casa, y no siempre es un espacio de recuperación».

Los investigadores advierten de que estos beneficios no justifican un uso excesivo de dispositivos. El objetivo no es prolongar la exposición, sino permitir al cerebro una pausa breve que facilite la restauración de los recursos mentales. En ese equilibrio, ver un poco de televisión puede convertirse en una herramienta funcional para proteger el bienestar psicológico.

Con información de: La Nación

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