Para la filosofía del Feng Shui, colocar una vela blanca en el centro de la mesa va más allá de un simple detalle decorativo: es un gesto con un fuerte simbolismo energético que influye en el ambiente del hogar y en las relaciones de quienes comparten ese espacio.

El color blanco, en esta tradición milenaria china, está relacionado con la pureza, la claridad mental y los nuevos comienzos, y representa el elemento Metal, asociado a la organización y la limpieza energética. Una vela blanca en el centro de la mesa se interpreta como un punto de equilibrio que regula la energía del lugar y promueve calma y armonía.

La mesa es considerada un punto neurálgico dentro del hogar, símbolo de encuentro y comunicación familiar. Al colocar en ese punto estratégico una vela blanca, se busca suavizar tensiones, armonizar relaciones y favorecer la comunicación fluida entre los miembros de la casa.

Aunque incluso apagada la vela mantiene su valor simbólico, al encenderla el elemento fuego entra en acción y ayuda a movilizar y liberar el chi, la energía vital, desbloqueando energías estancadas y aportando una sensación de bienestar emocional dentro del ambiente familiar.

Para potenciar este efecto, se recomienda colocar la vela exactamente en el centro de la mesa y evitar objetos que generen desorden visual alrededor. Un portavelas sencillo de vidrio, cerámica o metal puede ayudar a mantener la energía equilibrada, mientras que encender la vela durante momentos de reunión familiar refuerza la intención de atraer paz, claridad y buena energía al hogar.

Con información de: Los Andes 142

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