Los resultados demostraron que los canes reaccionaban de forma diferente a este estímulo respecto a otros, confirmando así la creencia popular de que son capaces de oler el miedo de las personas. Pues bien, un equipo de investigadores de la Universidad de Tours ha descubierto que los caballos tienen la habilidad de hacer exactamente lo mismo.
El descubrimiento, que ha sido dado a conocer a través de un artículo difundido en la revista PLOS One, demuestra que el sudor de las personas contiene información emocional que los caballos interpretan de forma inmediata, alterando su conducta. El equipo liderado por la doctora Léa Lansade realizó diversas pruebas de laboratorio para comprobar si el estrés era capaz de cruzar la frontera entre especies que dieron resultados a todas luces concluyentes.
Ante el aroma del mïedo, los caballos incrementaron su frecuencia cardíaca de forma instantánea. Además, se mostraron más esquivos con sus cuidadores y reaccionaron con mayor brusquedad ante los estímulos externos. De ello se desprende que los compuestos volátiles del sudor humano actúan como una señal de advertencia para estos animales.
Según los datos del estudio, un jinete asustado transmite involuntariamente su estado de ánimo al animal, lo que puede provocar un accidente. El rïesgo se incrementa aún más si el equino interpreta que su entorno es más pelïgroso debido al olor que desprende su guía.
«Llegar relajado y de buen humor puede fomentar una mejor interacción con el caballo”, afirmó la doctora Plotine Jardat, para después indicar que, si el jinete tiene mïedo, “el caballo puede reaccionar con más füerza a una situación potencialmente peligrosa o incómoda”. Así que, si tienes pensado dar clases de equitación y aprender a montar en el futuro, tenlo claro: relájate, disfruta de la experiencia y deja el miedo atrás. Es cuestión de seguridad.
Con información de: Forbes México









