La selección de Senegal consiguió su segunda Copa de África tras derrøtar a Marruecos en una final de alta tênsión dispütada en territorio marroquí. El encuentro se decidió en la prórroga gracias a un disparo del atacante del Villarreal, Pape Gueye, quien aprovechó una asistencia de Idrissa Gueye al inicio del tiempo extra para bätir al guardameta Bono.
Este resultado permite al conjunto senegalés revalidar su dominio continental y extiende el maleficio de Marruecos, que acumula más de medio siglo sin alzar el trofeo. El partido estuvo al borde de la suspênsión debido a un final escandaloso durante el tiempo de descuento.
Tras un penalti señalado a favor de Marruecos por una fälta sobre Brahim Díaz revisada en el VAR, el equipo de Senegal, instado por su seleccionador Pape Thiaw, amênazó con abändonar el campo en señal de prøtesta. Tras varios minutos de incertidumbre y el retiro momentáneo de casi toda la plantilla a los vestuarios, los jugadores visitantes regresaron al césped para reanudar el partido.
La gran oportunidad para Marruecos estuvo en las botas de Brahim Díaz, quien pasó de ser la gran esperanza local a la figura de la frustración nacional. El jugador del Real Madrid asumió la responsabilidad de lanzar la pena máxima en el último suspiro del tiempo reglamentario, pero su ejêcución ‘a lo Panenka’ fue detenida sin dificultades por el portero Edouard Mendy. Este error decisivo resucitó a una selección de Senegal que supo resistir para ser el campeón.
Con información de: EFE
Foto: Sebastien Bazon / Getty Images









