El desastre de Fukushima en 2011 marcó un antes y un después en la historia reciente de Japón, deteniendo el reloj de forma abrüpta para miles de personas. Tras el dêvastador terrêmoto y el posterior tsünami, pueblos enteros fueron evacüados de emêrgencia, dejando atrás hogares que se transformaron en auténticas cápsulas del tiempo.

Foto: Xataka

Estas zonas, que permanecieron bajo estrictas restricciones de acceso, conservan hasta hoy los ecos de una cotidianidad que fue interrumpida en un solo instante. Recientemente, el fotógrafo Keow Wee Long logró adentrarse en la zona de exclusión, captürando imágenes que han dado la vuelta al mundo por su carga simbólica.

Entre las rüinas y el polvo acumulado, Long realizó un hallazgo sorprendente, una videoconsola PlayStation 2 todavía dentro de su caja, completamente intacta y sin abrir. El objeto, que parece haber esperado a su dueño durante más de una década, destaca como un vestigio impecable de la vida antes de la catástrofe nüclear.

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La consola, símbolo de entretenimiento y normalidad, representa el contraste entre el avance tecnológico global y el aislamiento sepulcral de las áreas afectadas en Japón. El hallazgo no solo es un objeto de colección, sino un testimonio visual del momento exacto en que el tiempo se detuvo para los habitantes de Fukushima.

Con información de: Xataka
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