Los atâques para røbar datos y dinero con esta tecnología se multiplicaron en los últimos meses. Los dëlïncüentês reemplazan códigos reales por otros fąlsos o redirigen a sitios que imitan bancos y billeteras virtuales. Qué recaudos tomar para evitar caer en la trâmpa.
Durante años, los códigos QR fueron presentados como una solución rápida, práctica y segura para pagar sin efectivo. Pero esa misma confianza es hoy el principal aliado de una nueva ola de estafas digitales que preocupa a especialistas en ciberseguridad. El atâque comienza cuando la víctïma escanea un código QR que aparenta ser legítimo, pero que en realidad redirige a plataformas o cuentas controladas por ciberdelincüentes.
En muchos casos, se trata de sitios fąlsos que imitan bancos, billeteras virtuales o pasarelas de pago legítimas, diseñados para røbar credenciales o desviar transferencias. “Los atacântes aprovechan la confianza y la inmediatez asociadas a los pagos con QR para redirigir a las víctïmas hacia sitios web fąlsos que imitan bancos, billeteras digitales o comercios”, explica Leandro Cuozzo, analista de seguridad para América Latina en Kaspersky.
Desde Kaspersky recomiendan desconfiar de cualquier código QR que llegue por correo electrónico o que esté pegado en espacios públicos sin una fuente clara. También aconsejan verificar siempre la URL antes de ingresar datos, evitar instalar aplicaciones sugeridas por códigos desconocidos y reforzar la protección de cuentas con autenticación multifactor.
Con información de: La Nación









