Un sencillo y económico consejo para el hogar ha vuelto a ganar popularidad: añadir una pequeña cantidad de sal común a la lavadora al iniciar el ciclo. Esta práctica, fácil de aplicar, puede convertirse en un aliado para cuidar la ropa y evitar manchas o destęñidos indesęados.

El uso de sal en el lavado se basa en una propiedad conocida desde hace décadas en la industria textil: el cloruro sódico puede ayudar a fijar los tintes a las fibras. Esto es especialmente útil en las primeras lavadas de prendas nuevas o de colores intęnsos, que suelen liberar parte de su pigmento y manchar otras prendas si no se toman precâuciones.

Durante el ciclo de lavado, la sal se disuelve y libera iones que ayudan a mantener los tintes más cerca de la fibra original, reduciendo la dispersión de color en el agua. Aunque no elimina por completo el riesgo de desteñido, este método puede disminuir su intensidad, especialmente cuando se lavan juntas prendas claras y de colores fuęrtes.

Para aplicar este truco de forma correcta, solo se necesita una cucharadita o una cucharada de sal fina directamente en el tambor antes de introducir la ropa y el detergente habitual. Esta cantidad es suficiente para una carga estándar, y lo ideal es usarla ocasionalmente, sobre todo en las primeras lavadas de prendas nuevas o cuando no es posible separar completamente los colores.

Aunque la sal es un recurso práctico y de bajo costo, no sustituye las buenas prácticas de lavado, como clasificar la ropa por colores, respetar las temperaturas recomendadas o seguir las instrucciones del fabricante. Su efecto es limitado en tejidos sintéticos o con tintes inestables, y su uso frecuente en grandes cantidades podría afectar algunos componentes de la lavadora a largo plazo.

Con información de: La Razón

¿Qué opinas de esto?