En primer lugar, como explica Calderón, hay que saber que “la valeriana es una planta de las de toda la vida cuyo nombre científico es Valeriana officinalis, pero lo que nos interesa de ella no son las flores ni las hojas, sino sobre todo su raíz y su rizoma”. Es ahí, señala, “donde guarda las sustancias con las que tradicionalmente la gente ha buscado relajarse o dormir mejor”.

En cuanto a sus beneficios, la valeriana es conocida por sus “propiedades sedantes, relajantes y ansiolíticas, y sus compuestos activos actúan sobre el sistema nervioso para ayudar a reducir el nerviosismo, la tensïón muscular y la ansïedad leve”, explica.

Sobre la evidencia científica, informa, “algunos estudios, sobre todo aquellos realizados con extractos estandarizados o cápsulas de raíz, han observado que puede mejorar la calidad subjetiva del sueño, reducir ligeramente el tiempo que tardamos en dormirnos y favorecer la sensación de relajación”. Por otro lado, en personas con sueño de mala calidad, “el uso continuado durante varios días puede traducirse en un descanso más reparador».

Si se opta por la infusión casera, “es recomendable prepararla con raíz seca de buena calidad, dejando reposar unos 5–10 minutos en agua caliente y beberla 30–60 minutos antes de dormir”, recomienda Calderón. Esta forma de consümo “puede ser agradable y ayudar a crear un ritual relajante antes de acostarse”, a pesar de que, insiste, “la evidencia científica con infusiones es más limitada y variable que la de los extractos o cápsulas”.

Con información de: La Nación

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