Cada año se presentan varios prototipos de robots humanoides. Su impacto suele ser mayor cuanto más se parecen a las personas. Pero hay excepciones. Un grupo de investigadores de la Southern University of Science and Technology ha desarrollado un ingenio con aspecto de flotador con patas extensibles (de hecho, eso es lo que es) cuyo diseño podría ser de ayuda en labores de asistencia tras catástrofes naturales: el robot puede contraerse y reptar por espacios estrechos, para luego inflarse y andar de forma estable. También puede flotar, nadar y volar.

La clave del prototipo está en sus piernas retráctiles. El equipo liderado por Hao Liu ha desarrollado unas estructuras que se pueden extender un 315% inyectándoles aire y que, con ayuda de servomotores, mantienen un paso firme. Cada una de ellas pesa 350 gramos y, una vez desplegadas, son capaces de soportar de forma estable grandes cantidades de peso. Colocadas en un robot humanoide, estas piezas retráctiles logran que la máquina sea capaz de reducir su altura en un 36% y la anchura en un 61%, permitiéndole así colarse por espacios estrechos.

Referencia: RRSS

De piernas arriba, el prototipo cuenta con un muñeco hinchable (esa parte podría cambiarse), lo que le permite flotar, y soportar el peso de alguien que lo agarre a modo de salvavidas. Puede también nadar con ayuda de sus piernas y andar en el agua. Y volar, si se le añaden cuatro rotores similares a los de los drones. En su versión contraída, con el torso desinflado, abre las piernas, hasta parecer un solo tubo, y repta como si fuera una oruga, lo que le permite introducirse en espacios estrechos.

Sus creadores creen que esta versatilidad convierte al robot en una solución para una gran variedad de situaciones. “Podría ser usado en escenarios catastróficos gracias a las ventajas combinadas de que es hinchable, pesa poco, se adapta a varios entornos y es seguro”, dice Ting Wang, coautor del estudio. “Nuestro prototipo puede modificar dramáticamente su altura y forma para moverse por espacios estrechos, inaccesibles para robots convencionales, mientras que su estructura ligera (pesa 4,5 kg) pero robusta lo hace seguro para la interacción con personas y resistente a impactos”, añade el ingeniero.

Con información de: La Vanguardia

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