Crear una aplicación sin saber programar y sin gastar dinero ya no es una promesa a futuro, sino una realidad. Gracias a la nueva inteligencia artificial de Google, cualquier persona con una idea y conexión a internet puede desarrollar y publicar una app funcional en pocas horas. La clave de este cambio está en Gemini, la inteligencia artificial de Google, que permite guiar a los usuarios paso a paso en el diseño de una aplicación.

A través de simples instrucciones en lenguaje natural, la IA ayuda a definir funcionalidades, estructuras de datos y flujos de uso, incluso a personas sin experiencia previa en desarrollo de software. De este modo, crear una app dejó de ser una tarea exclusiva de programadores profesionales. En esta etapa, la propia IA puede funcionar como asistente creativo. Gemini sugiere comenzar con un prompt básico en el que el usuario describa su idea y pida a la IA que actúe como un product manager, proponiendo funciones esenciales y una estructura lógica para el proyecto.

Una vez definida la idea, el siguiente paso es elegir la plataforma de desarrollo. Para mantener el proceso completamente gratuito, Gemini recomienda herramientas visuales con planes sin costo. Entre las más utilizadas se encuentra Glide, orientada a principiantes y capaz de convertir hojas de cálculo en aplicaciones en cuestión de minutos, con integración nativa de IA.

FlutterFlow es otra alternativa, pensada para quienes buscan mayor libertad de diseño, aunque con una curva de aprendizaje algo más exigente. Softr, en tanto, resulta especialmente útil cuando la base de datos se encuentra en Airtable o Google Sheets y se apunta a crear portales internos o aplicaciones simples de gestión. El diseño de la interfaz es otro de los puntos donde la IA reduce la complejidad. Estas plataformas ofrecen plantillas prediseñadas que eliminan la necesidad de conocimientos en diseño gráfico.

Aún así, el usuario puede definir la estructura básica de las pantallas mediante bocetos simples o pedir ayuda directa a la IA para generar estilos visuales específicos, como botones, colores o tipografías, incluso solicitando fragmentos de código cuando la herramienta lo permite. En lugar de pagar tarifas para publicar en App Store o Google Play, la app se aloja en la web y puede instalarse en el teléfono como si fuera nativa, con icono propio y funcionamiento a pantalla completa. El usuario solo debe compartir el enlace generado por la plataforma para que otros puedan agregarla a su pantalla de inicio.

Con información de: TN

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