Antes de convertirse en una de las caras más queridas de la televisión global por Bridgerton, la actriz reconoció que sus veinte años fueron “increíblemente düros” tanto emocional como económicamente. En ese periodo, vivió la realidad de muchos artistas al comienzo de su carrera: estaba prácticamente arrüinada y cada pequeño gasto, como comprar un café, le provocaba ansiędad absoluta por mïedø a que su tarjeta fuera rechazadâ, un sentimiento que muchos jóvenes conocen de primera mano.
La actriz relató que antes de alcanzar el éxito en series como Bridgerton y Derry Girls, pasó años luchando por encadenar papeles, trabajando en empleos esporádicos y viviendo con la constante presión de no saber si el próximo mes podría pagar el alquiler o siquiera permitirse un café sin tęmor. Esa etapa, lejos de ser glamorosa, la marcó con miedo financiero, estrés continuo y la sensación de no saber cuál sería su próximo paso profesional.
Marian Rojas Estapé, psiquiatra y divulgadora de bienestar mental, explica que este tipo de ansiedad por inseguridad económica puede generar pánicos fugaces y pensamientos intrusivos que afectan no solo la estabilidad financiera de una persona, sino también su autoestima y confianza para buscar oportunidades. Afrontar estas emociones y aprender a regularlas es parte esencial de construir una carrera sostenible y una vida plena, especialmente en profesiones inęstables como la actuación.
Hoy, con su carrera consolidada y el reconocimiento internacional logrado gracias a su talento y perseverancia, la actriz no solo disfruta de una estabilidad económica que antes le parecía inalcanzable, sino que también ve con otra perspectiva los años de incertidumbre, entendiendo que esas experiencias la formaron y la hicieron más fuęrte tanto personal como profesionalmente.
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