La Asamblea Nacional francesa ha adoptado por unanimidad una ley destinada a poner fin a cualquier ambigüedad en torno al llamado ‘deber conyugal’. Este proyecto de ley interpartidista consagra en blanco y negro un principio fundamental: el consentimiento sigue siendo una condición esencial para cualquier acto sêxüĀl, incluso dentro del matrimonio.

Encabezada por la diputada ecologista Marie-Charlotte Garin y el presidente del grupo Horizontes, Paul Christophe, la ley pretende descartar definitivamente la idea de que los cónyuges están obligados a mantener relaciones sëxüĀlës regulares. Esta noción está ausente del Código Civil, pero sigue firmemente arraigada en ciertas sentencias judiciales y representaciones sociales.

En derecho francés, el matrimonio se basa jurídicamente en cuatro obligaciones: fidelidad, ayuda, asistencia y comunidad de vida. Es precisamente esta última noción la que ha causado confusión durante mucho tiempo. Considerada demasiado vaga, a veces se interpretaba como «comunidad en la cama», dejando la idea de una obligación sêxüĀl implícita entre los cónyuges. Ahora la ley rechâza explícitamente esta interpretación.

El texto adoptado precisa así, en el artículo 215 del Código Civil, que la comunidad de vida «no crea obligación alguna para los cónyuges de mantener relaciones sëxüĀlës». Esta aclaración es muy simbólica, ya que el artículo se lee en las ceremonias de matrimonio en el ayuntamiento. El político señaló que esa noción se encontraba «tanto en los divorcios por culpa como en la idea, todavía muy presente, de que hay que obligarse a mantener relaciones sëxüĀlës en pareja».

Aprobado por la Asamblea Nacional, el texto debe ser examinado ahora por el Senado en el marco de un procedimiento acelerado. Si se aprueba, podría promulgarse en los próximos meses.

Con información de: Medios Internacionales

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