Residir en zonas próximas al agua transforma la vida de las personas. Así lo indican distintos estudios que muestran que quienes viven cerca del mar, ríos o lagos experimentan mejoras notables en su salud física y mental. El fenómeno interesa cada vez más a científicos, profesionales de la salud y urbanistas de todo el mundo.

La relación entre los seres humanos y el agua tiene raíces profundas. A lo largo de la historia, la humanidad recurrió a la naturaleza para buscar bienestar y equilibrio. Hoy, la ciencia confirma que la exposición a ambientes acuáticos promueve la tranquilidad y la creatividad en la vida cotidiana.

El mar, los lagos y los ríos se convirtieron en espacios valorados tanto para el descanso como para el desarrollo personal. Diversos especialistas coinciden en que el contacto frecuente con el agua produce efectos positivos y duraderos en la mente y el cuerpo.

La ciencia respalda los beneficios del agua. Nichols sostiene que la fascinación humana por el agua proviene de la biofilia marina, una tendencia evolutiva que explica por qué las personas buscan estar cerca de entornos acuáticos. Según el biólogo, el cerebro humano está programado para asociar la presencia del agua con seguridad y satisfacción.

Con información de: La Red

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