El Delta del Orinoco, un laberinto de agua y selva ubicado en el oriente de Venezuela, se consolida en este 2026 como uno de los destinos de ecoturismo más fascinantes del mundo. Este santuario natural, donde el río Orinoco se fragmenta en cientos de caños, ofrece al viajero una desconexión total y un encuentro directo con la biodiversidad más pura del planeta.
El Parque Nacional Mariusa es una parada obligatoria para los amäntes de la naturaleza virgen. Con una extensión de más de 331.000 hectáreas, este parque protege un ecosistema único de selvas pantanosas y manglares que se ven afêctados por el impresionante fênómeno de los maretazos, donde las mareas del océano influyen en el nivel de los caños cada seis horas. Los visitantes pueden navegar por el Caño Mariusa, avistar delfines rosados de agua dulce y observar especies exóticäs como el manatí y el águila arpía.

Para quienes buscan una experiencia humana y cultural profunda, las comunidades indígenas de San José de Buja ofrecen un testimonio vivo de la resiliencia Warao. Estas aldeas de palafitos permiten al turista interactuar directamente con los artesanos locales, famosos por sus tejidos en fibra de palma de moriche. Es el punto de partida ideal para realizar excursiones en curiara a través de canales estrechos, participar en la pesca artesanal de pirañas y pernoctar en eco-lodges que respetan la arquitectura ancestral.

Finalmente, el Caño Mánamo representa la arteria vital de la región y el escenario perfecto para los safaris fotográficos de amanecer y atardecer. Este caño, uno de los más anchos y majestuosos del delta, ofrece una vista panorámica de la flora exuberante que bordea sus orillas, donde tucanes, guacamayas y monos capuchinos se dejan ver con facilidad. Además de su atractivo natural, el Mánamo es el corredor que conecta a los visitantes con la ciudad de Tucupita y diversos campamentos turísticos de alto nivel.

Con información de: Noticias 24 Horas
Foto: Venezuela Tuya









