Un nuevo estudio realizado por científicos del Stowers Institute for Medical Research ha identificado un mecanismo molecular clave que permite al sistema nervioso convertir experiencias fugaces en recuerdos estables y duraderos. La investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, muestra cómo ciertas proteínas especiales juegan un papel esencial para almacenar información de forma precisa y selectiva.
Los investigadores trabajaron con el cerebro de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) y encontraron que una proteína chaperona bautizada como Funes, en homenaje al personaje de Jorge Luis Borges conocido por su memoria perfecta, regula la transformación de otra proteína, Orb2, en estructuras de amiloides funcionales en las sinapsis, los espacios entre neuronas. Esta transformación es crucial para fijar un recuerdo y permitir que la experiencia quede registrada más de 24 horas después, una señal de memoria duradera.
Al manipular la proteína Funes en los circuitos cerebrales, los científicos comprobaron que aumentar su presencia reforzaba la capacidad de las moscas para recordar asociaciones como olores relacionados con una recompensa, mientras que versiones modificadas que no promovían la formación de amiloides impedían este proceso. Esto demuestra que la formación controlada de amiloides, antes considerados solo dañinos, es una pieza clave en la consolidación de recuerdos.
Aunque el estudio se realizó en insectos, los investigadores sostienen que mecanismos similares podrían encontrarse en cerebros más complejos, incluidos los humanos. Genes análogos a los que codifican estas proteínas chaperonas han sido vinculados, en estudios genéticos, a trastornos como la esquizofrenia, lo que sugiere un posible papel en la percepción y el almacenamiento de información en condiciones neurológicas humanas.
Con información de: La Nación









