Un equipo de investigadores ha creado un material de construcción “vivo” con capacidad fotosintética, que no solo crece con la luz del sol, sino que también captura dióxido de carbono del ambiente y se fortalece con el tiempo, un avance que podría revolucionar la arquitectura y la industria de la construcción.
Este innovador material combina cianobacterias, organismos capaces de realizar fotosíntesis, inmersas en un hidrogel especial, lo que les permite sobrevivir y funcionar dentro de estructuras creadas mediante impresión 3D. La luz solar, junto con agua y dióxido de carbono, alimenta el crecimiento del material, generando biomasa y reteniendo carbono.
La principal ventaja de este biomaterial es su capacidad de autosostenimiento: no requiere fuentes de energía externas complejas ni procesos industriales intensivos. Las bacterias integradas realizan la fotosíntesis de manera continua, lo que permite que el material absorba CO₂ de la atmósfera y lo almacene tanto en biomasa como en minerales estables, convirtiéndose así en un sumidero activo de carbono.
En ensayos iniciales, estructuras hechas con este material han demostrado la capacidad de capturar carbono durante períodos prolongados, y se han exhibido piezas de varios metros de altura en exposiciones de arquitectura que ilustran su potencial como componente constructivo. La idea es que, en el futuro, este tipo de material pueda emplearse como revestimiento vivo de fachadas o elementos estructurales, aportando funciones ecológicas adicionales a las edificaciones tradicionales.
Además de capturar carbono, el diseño y la impresión digital permiten controlar con precisión el flujo de luz y nutrientes dentro del material, lo que ayuda a mantener la viabilidad de las bacterias por más de un año. Esto integra un enfoque biotecnológico a la ingeniería civil, impulsando la creación de edificios que no solo sean resistentes, sino también activos en términos ambientales.
Con información de: Gizmodo









