Brasil ha iniciado la construcción de dos megatúneles con una longitud total de 23 kilómetros como parte de un proyecto de infraestructura clave en la carretera BR‑101, una de las principales vías de transporte del país y de América del Sur. Estas obras buscan eliminar cuellos de botella críticos, mejorar el flujo de tráfico y aumentar la seguridad vial en tramos tradicionalmente problemáticos de esta importante autopista que conecta regiones del sur brasileño con otras zonas del país.

La decisión de construir túneles de gran envergadura en la BR‑101 responde a desafíos geográficos y ambientales, incluyendo deslizamientos de tierra y eventos climáticos extremos que han afectado con anterioridad la transitabilidad de este corredor logístico estratégico. Según analistas, la obra no solo resuelve un problema técnico, sino que también representa una apuesta estructural de largo plazo para fortalecer la conectividad regional y el comercio.

La BR‑101 es una de las columnas vertebrales de la infraestructura vial brasileña, utilizada intensamente para el transporte de alimentos, insumos industriales, combustibles y turistas. Cuando se producen bloqueos por condiciones climáticas adversas, los efectos se sienten no solo dentro de Brasil, sino también en países vecinos, afectando tiempos de entrega y precios de productos.

El proyecto de los megatúneles ha sido destacado por su inversión millonaria y su impacto potencial en la logística, ya que facilitaría la circulación de vehículos pesados y livianos, reducirá los tiempos de viaje y mejorará la previsibilidad de las rutas. Expertos señalan que obras de esta magnitud son poco comunes en América del Sur, donde la infraestructura suele avanzar por etapas más pequeñas y de manera reactiva.

Con información de: Uno

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