Dormir se ha convertido en el nuevo «plan de vacaciones» para la mitad de los jóvenes. Y no es por pereza, es por agotamiento extremo. Esta tendencia, impulsada por un alto agotamïento laboral (burnout) y la necesidad de recuperación física/mental, redefine las vacaciones de actividades recreativas a una pausa para saldar deuda de sueño.

Según estudios recientes, muchos jóvenes usan sus días libres casi exclusivamente para dormir y recuperarse, no para viajar ni «aprovechar el tiempo”. ¿La razón? Jornadas largas, presión constante, estrés académico y laboral, y una cultura que normaliza vivir cansado.

Estamos llamando «falta de motivación» a lo que en realidad es fatiga crónica. Cuando descansar se vuelve un lujo y no una elección, algo está fallando en el sistema. Dormir más no es perder el tiempo. Es sobrevivir al ritmo actual.

La necesidad de bienestar tangible es tan alta que la industria hotelera está respondiendo con paquetes enfocados en garantizar el sueño. El fenómeno refleja un cambio de mentalidad donde la salud mental y la recuperación física priman sobre el ocio activo tras periodos de trabajo intensos.

Con información de: QPasa

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