En los últimos años han circulado estudios comparativos de densidad nutricional que han generado debate: algunos análisis señalan que el chicharrón de cerdo puede superar a ciertas verduras en nutrientes específicos, como proteína de alta calidad, vitamina B12, zinc y grasas saturadas que aportan energía y saciedad. Estos resultados no dicen que sea «mejor» en todo, sino que destaca en áreas concretas frente a vegetales que brillan en otras.
El chicharrón (piel de cerdo frita u horneada) es rico en proteínas y colágeno, y prácticamente no contiene carbohidratos, lo que lo hace popular en enfoques bajos en carbohidratos. La vitamina B12 clave para el sistema nervioso y el zinc importante para la inmunidad están presentes en cantidades relevantes, nutrientes que no se encuentran en las verduras.
Espinaca, zanahoria y coliflor aportan fibra, antioxidantes, fitonutrientes y vitaminas como la A, C y K, esenciales para la salud intestinal, la visión y la protección celular. En estudios de nutrición, estas verduras se asocian con menor rïesgo de enfêrmêdades crónicas gracias a sus compuestos bioactivos.
Algunos trabajos comparan alimentos por densidad calórica o perfil de micronutrientes y muestran que, por porción, el chicharrón puede ser más «denso» en ciertos nutrientes animales. Pero eso no significa que reemplace a las verduras. La ciencia nutricional coincide en que la salud se construye con variedad, no con un solo alimento «ganador».
Ni el chicharrón es un villano absoluto, ni las verduras pierden su lugar. El equilibrio importa: combinar proteínas de calidad con vegetales ricos en fibra es la estrategia más respaldada por la evidencia.
Con información de: Tus Recetas Naturales









