Una reflexión atribuida al inventor Nikola Tesla volvió a generar debate al señalar que las personas con mayor inteligencia tienden a tener menos amigos que el promedio. La idea pone sobre la mesa cómo el nivel intelectual puede influir directamente en la forma de relacionarse y construir vínculos sociales.
Tesla, conocido por su vida dedicada casi por completo a la ciencia y al pensamiento independiente, es citado como ejemplo de una personalidad que privilegiaba la introspección y el trabajo solitario. Más que un ręchazo al entorno social, su postura reflejaba una marcada preferencia por la profundidad intelectual y el enfoque en objetivos personales.
De acuerdo con este planteamiento, las personas altamente inteligentes suelen ser más selectivas al momento de entablar amistades. Buscan conexiones que aporten conversaciones significativas, intercambio de ideas y afinidad intelectual, lo que reduce naturalmente el tamaño de su círculo social.
Diversos estudios psicológicos respaldan esta visión, indicando que quienes poseen un alto coeficiente intelectual no necesitan una vida social amplia para sentirse satisfechos. En muchos casos, encuentran mayor bienestar dedicando tiempo a proyectos creativos, metas profesionales o intereses personales.
Tener pocos amigos, en este contexto, no equivale a soledad. Para muchos, se trata de una elección consciente orientada a preservar el equilibrio emocional, fortalecer vínculos auténticos y priorizar la calidad de las relaciones por encima de la cantidad.
Con información de: TN








