Limpiar el horno ya no tiene por qué ser una tarea agotadora. La grasa acumulada y los restos de comida quemados suelen pegarse con fuerza, haciendo que frotar durante horas sea casi inevitable. Sin embargo, existe un método casero, rápido y efectivo, que permite dejar el horno impecable sin usar productos químicos ni soluciones abrâsivas.

El secreto está en combinar vapor de agua con sal gruesa. Mientras el calor afloja la suciedad, la sal actúa como un agente natural que despega la grasa adherida sin rayar la superficie, facilitando que se elimine con solo pasar un paño húmedo.

Para aplicar este truco, basta con colocar en una fuente apta para horno una taza de agua y dos cucharadas de sal gruesa, luego encęnder el horno a temperatura media durante unos 15 minutos. Tras apagarlo y dejar que se enfríe un poco, la grasa se desprende fácilmente, dejando el interior del horno limpio y reluciente sin necesidad de esfuerzo físico.

Este método no solo es económico y seguro, sino que también evita los olores intensos o residuos que dejan muchos productos de limpieza comerciales. Además, protege el esmaltado interno del horno, ayudando a mantenerlo en buen estado por más tiempo.

Para obtener mejores resultados, se recomienda repetir esta limpieza cada mes o cuando se note acumulación de grasa. Así, tu horno estará siempre listo para cocinar y será mucho más fácil mantenerlo impecable, sin complicaciones ni químicos agręsivos.

Con información de: TN

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