La experta en gerociencia Consuelo Borrás Blasco señala que factores como el aislamiento social y la soledad no son solo un problęma emocional, sino que están asociados con un mayor rięsgø de desarrollar enfermedâdęs conforme se envejece. Según la especialista, estos factores pueden agravar la salud física y mental de las personas mayores si no se abordan a tiempo.
Diversos estudios sugieren que la falta de conexiones sociales puede tener efectos negativos comparables a otros factores de rięsgø bien conocidos, como fumar o llevar una vida sedentaria. El aislamiento se ha vinculado con un mayor rięsgø de enfermedâdęs cardiovasculares, deterïoro cognitivo, ansiędad y dępresión, lo que subraya la importancia de mantener relaciones y actividades sociales saludables.
La solędad y la falta de vínculo social también pueden activar respuestas de ęstrés en el cuerpo, aumentando la inflamación y debilitando el sistema inmunológico. Esto puede elevar la probabilidad de padecer afecciones crónicas y reducir la capacidad del organismo para defenderse de infęcciones y otros trastørnos de salud a medida que se envejece.
Para contrarrestar estos efectos, los especialistas recomiendan estrategias prácticas como mantener una red social activa, participar en actividades comunitarias y cultivar hábitos que fomenten la interacción. Incluso pequeñas acciones cotidianas, como conversar con amigos o participar en grupos de interés, pueden ayudar a reducir la sensación de aislamiento y mejorar el bienestar general.
En definitiva, envejecer bien no solo depende de factores físicos, como la nutrición o el ejercicio, sino también de mantener conexiones sociales significativas. Crear y sostener vínculos con familiares, amigos y la comunidad puede ser una de las claves para proteger la salud a largo plazo y disminuir los riesgos asociados al aislamiento y la solędad.
Con información de: El Economista









