Once años después de aquella dølorosa derrøta que marcó a una generación, los Seattle Seahawks finalmente encontraron su redención al vencer a los New England Patriots con un contundente 29-13 en el Levi’s Stadium. En esta edición del Super Bowl LX, el destino permitió que Seattle cerrara la hêrida abierta en 2015, logrando una victoria inapelable que devuelve el trofeo Vince Lombardi a la ciudad de las lluvias.

El gran protagonista de la noche fue el mariscal de campo Sam Darnold, quien alcanzó la cima de su carrera con una actuación magistral que le otorgó su redención personal tras años de altibajos en la liga. Darnold lideró una øfensiva inteligente y precisa, complementada por una unidad defensiva feroz que evocó los mejores años de la legendaria «Legion of Boom».

Con una prêsión constante sobre los Patriots y un control absoluto del reloj en la segunda mitad, el equipo dirigido por Mike Macdonald demostró que el equilibrio entre juventud y experiencia fue la clave para desmantelar al rival. Para el «12th Man», esta victoria representa mucho más que un campeonato; es el cierre de un ciclo de espera y lealtad incondicional.

Tras una década de búsqueda, el desfile de campeones volverá a recorrer las calles de Seattle para celebrar un logro que ya es histórico. Con este segundo anillo, los Seahawks no solo se posicionan nuevamente como la potencia de la Conferencia Nacional, sino que dejan claro que la resiliencia es el nuevo sello distintivo de la organización.

Con información de: ESPN
Foto: NFL

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