Hay días en los que el cuerpo pide un guiso de los de verdad, de los que huelen a casa y reconfortan el alma. Así son estas costillas con champiñones en salsa que vamos a preparar en olla a presión para que la carne se deshaga en la boca en tiempo récord.

Ingredientes para 4 personas:

  • (2) Dientes de ajo.
  • Perejil fresco unas ramitas.
  • 250g Champiñones.
  • Pimienta negra molida.
  • Sal.
  • Aceite de oliva.
  • 125g Cebolla caramelizada.
  • 1 Tomillo seco cucharadita.
  • 1 Laurel hoja.
  • 80ml Vino blanco.
  • 700ml Caldo de carne ave o verduras.
  • 1 Cucharada de maicena.
  • 700g Costillas de cerdo.
RRSS

Cómo hacer costillas con champiñones:

Limpiamos los champiñones con un papel húmedo (nunca bajo el grifo, que absorben agua como esponjas) y los troceamos. Rallamos los ajos y picamos el perejil fresco, pero este lo reservamos para el final. Salpimentamos bien las costillas. Al ser trozos sin hueso, se van a impregnar de la salsa por todos lados, así que no escatiméis en la condimentación.

En la olla a presión calentamos un poco de aceite y marcamos bien las costillas. Queremos ese color doradito que es pura esencia de sabor. Una vez listas, las retiramos y reservamos. En ese mismo aceite sofreímos el ajo (pero solo unos segundos, ¡que no se nos quëme). Ahora los champiñones y el secreto para que el guiso quede superior: la cebolla caramelizada. Esto le va a dar una melosidad y un dulzor a la salsa que es de otro planeta.

Devolvemos las costillas a la olla. Añadimos el laurel, el tomillo y el vino blanco. Dejamos que el alcohol se evapore un par de minutos para que solo nos quede el aroma. Cubrimos con el caldo y cerramos. En olla a presïón, con la válvula en la posición 2, solo necesitamos 15 minutos desde que empiece a salir el vapor. Si no tienes prisa y usas olla tradicional, déjalas a fuëgo lento hasta que la carne esté tan tierna que se cørte con el pensamiento.

Cuando esté listo el guiso despresurizamos la olla antes de abrir y probar. Ajustamos el punto de sabor si fuera necesario y, si la salsa ha quedado un poco tímida y la queremos más espesa, disolvemos un poco de maicena en agua fría y la añadimos poco a poco al tiempo que la calentamos. Verás cómo brilla y coge cuerpo en un momento.

Con información de: El Mundo en Recetas

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