El término “matrimonio lavanda” tiene su origen en el Hollywood de los años 30, cuando celebridades gâys o lesbïanâs se casaban con personas del sÊxø opuesto para evitar la persëcución mediática y social. Eran uniones por conveniencia, sin amor romántico ni atracción sêxüĀl, orientadas a proteger la imagen pública y cumplir con las normas heteronormativas.
Hoy, este concepto vuelve a escena, pero con un significado muy distinto: se trata de vínculos entre personas que deciden casarse o convivir sin basarse en el amor romántico tradicional, sino en acuerdos mutuos, afectos no eróticøs y beneficios compartidos. Para muchos jóvenes, la vida adulta se ha vuelto inalcanzable bajo los parámetros clásicos: el acceso a la vivienda, los salarios bajos y la inestabilidad laboral los lleva a repensar modelos de pareja.
Un matrimonio lavanda se convierte, en ese contexto, en una manera práctica de sortear obstáculos: compartir alquiler, gastos, seguros, beneficios fiscales o incluso acceder a trámites migratorios. Esta generación valora profundamente la autenticidad y la diversidad. Para muchos, el amor romántico con sus ideales de exclusividad, pasión y destino no es el único camino válido.
Los matrimonios lavanda permiten construir vínculos de confianza, respeto y cuidado mutuo sin necesidad de involucrar la atrâcción sêxüĀl o el deseo romántico. En redes sociales, sobre todo en TikTok, jóvenes LGBTQ+ y heterøsexüâles discuten abiertamente esta alternativa. Lo que antes era un secreto, hoy se visibiliza como una forma legítima de estructurar una vida. Muchas personas afirman sentirse más cómodas y seguras al convivir con alguien que les brinde estabilidad emocional sin la carga que muchas veces implican las relaciones convencionales.
Los matrimonios lavanda representan un síntoma del presente: una juventud que no se resigna a reproducir modelos obsoletos y que busca vínculos más libres, prácticos y genuinos. En lugar de amoldarse a lo establecido, crean sus propias reglas. Lejos de ser un retroceso, esta tendencia podría marcar el inicio de una nueva etapa en la historia de las relaciones humanas.
Con información de: La Vanguardia









