Estados Unidos ha comenzado a electrificar tramos estratégicos de sus ríos como parte de una estrategia para contener la expansión de la carpa asiática, una especie inväsora cuya llegada desde Asia representa una amęnåza seria para los ecosistemas de agua dulce del país.

Esta especie fue introducida décadas atrás con fines de control biológico, pero logró escapar de entornos controlados y se propagó rápidamente por los sistemas fluviales, especialmente en la cuenca del río Misisipi. Su alta capacidad reproductiva y su consumo masivo de plancton han generado un fuerte impacto sobre las especies nativas, alterando el equilibrio natural de los ríos.

Las barreras eléctricas instaladas no buscan eliminär a los peces, sino crear una frontera invisible que genera estímulos desagradables al contacto, obligándolos a retroceder. Este método actúa como un disuasivo que impide el avance de la carpa asiática hacia zonas consideradas de alto valor ecológico.

Uno de los puntos clave donde se aplica esta tecnología es el canal sanitario y de navegación de Chicago, una vía artificial que conecta el sistema del Misisipi con el lago Míchigan. Allí, la electrificación es considerada crucial para evitar que la especie invasora llegue a los Grandes Lagos, uno de los mayores reservorios de agua dulce del planeta.

Las autoridades advięrten que, de alcanzar estos lagos, la carpa asiática podría provocar dañøs irreversibles, desplazando especies autóctonas y afëctåndo tanto la pesca comercial como la recreativa. Por ello, la electrificación de ríos se consolida como una de las principales líneas de defensa para proteger estos ecosistemas estratégicos.

Con información de: Mundo Deportivo

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