Rociar agua oxigenada en el inodoro se ha convertido en una recomendación popular entre quienes buscan una limpieza efectiva y sin químicos agresivos. Este método casero promete no solo eliminar manchas visibles, sino también contribuir a una higiene más profunda del sanitario.

El principal beneficio atribuido al uso de agua oxigenada en el inodoro es su acción desinfectante. Al aplicarla sobre las superficies interiores de la taza, ayuda a elimïnar bacterias, virus y hongos que suelen acumularse en un ambiente húmedo como el del baño, lo que reduce olores y riesgos de contaminación.

Además de su capacidad desinfectante, el agua oxigenada puede actuar como blanqueador suave. Esto significa que puede ayudar a quitar manchas amarillas o marcas persistentes en la porcelana sin recurrir a productos abrasivos que, a la larga, pueden dañar las superficies o irritar las vías respiratorias de quienes lo usan.

Los especialistas sugieren aplicarla directamente sobre las zonas que se desean tratar y dejar actuar por unos minutos antes de fregar o enjuagar. De esta manera, se aprovecha su poder oxidante y se facilita la remoción de suciedad y depósitos sin esfuerzos excesivos.

Otra ventaja es que el agua oxigenada es generalmente segura para las tuberías cuando se usa en cantidades moderadas, a diferencia de algunos limpiadores químicos fuertes que pueden afectar las cañerías o generar vapores tóxicos. Esto la convierte en una alternativa interesante para mantenimiento regular del baño.

Con información de: UNO

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