En muchos hogares, las luces pequeñas o foquitos que se han quemado terminan directamente en la basura sin que se sepa que en realidad pueden convertirse en elementos útiles para la decoración. Lejos de ser residuos inútiles, estos componentes tienen partes que pueden reutilizarse de manera creativa, económica y ecológica, aportando un toque original a distintos espacios.
Una de las formas más sencillas de darles una segunda vida es emplear las bombillas quemadas como mini contenedores decorativos. Al retirar cuidadosamente el interior con guantes y precaución para evitar cortes se puede aprovechar la carcasa de cristal como un pequeño recipiente para plantitas suculentas, musgo decorativo o incluso velas pequeñas que aporten un ambiente cálido a estantes, escritorios o mesas auxiliares.
Otra manera ingeniosa de reutilizarlos es transformarlos en figuras colgantes o adornos luminosos utilizando pintura, hilos de colores, lentejuelas o telas. Con un poco de imaginación, estas esferas pueden convertirse en mini farolitos, piezas ornamentales para móviles de pared o incluso detalles personalizados para eventos especiales como fiestas o reuniones familiares.
Además, si se cuenta con un conjunto de varios foquitos, pueden colocarse en una base decorativa, como un plato de cerámica o madera y rodearse de luces tipo LED suave para crear un centro de mesa singular. Esta propuesta no solo aprovecha los materiales que de otra forma se desęcharían, sino que también ofrece un proyecto divertido que puede realizarse en familia.
Reutilizar estos pequeños elementos contribuye tanto a redücir el dēsperdicio como a fomentar la creatividad en el hogar.
Con información de: TN









