La Generación Z, muchas veces señalada como el futuro y considerada nativa digital, asume hoy un papel fundamental en el entorno empresarial moderno. Su llegada al mercado laboral no se limita a ser una transición simbólica, sino que representa una verdadera transformación en la gestión de la información y la adaptación a la era digital.
Más allá de los tópicos, la experiencia real en empresas y entidades demuestra que el aporte de esta generación va mucho más allá de la tecnología: reside en la actitud, el rigor y la capacidad de construir puentes entre diferentes lenguajes y tiempos. Para Alba María Fernández López, la incorporación de jóvenes al mundo laboral no debe verse como un simple trámite. Desde su experiencia en la Secretaría de la Cátedra Mujer Empresaria y Directiva y como gestora de comunicación institucional, dijo a Murcia Plaza que “la actitud y el rigor institucional son lo que marca la diferencia”.
A menudo se asume que los jóvenes llegan para cumplir funciones básicas, pero en un contexto donde la transformación digital es urgente en los Consejos de Administración, su papel es mucho más relevante. Alba subraya que los perfiles de su generación son estratégicos porque comprenden la arquitectura de la información y los nuevos lenguajes. Según su visión, no son solo mano de obra joven, sino traductores entre el mundo analógico de la alta dirección y la inmediatez del entorno digital.
El salto al entorno laboral ha revelado a Alba aprendizajes que no figuran en los planes de estudio. “He aprendido que un correo electrónico mal redactado puede cerrar una puerta, y que la discreción es tan importante como la visibilidad”, sostuvo. La convivencia con líderes de primer nivel en la Cátedra Mujer Empresaria y Directiva le ha permitido observar que el liderazgo se construye desde la diligencia y la lealtad, pero también desde la capacidad de gestionar los tiempos y el saber estar.
Para Alba, la información sin una gestión adecuada se convierte simplemente en ruido. El recorrido de Alba evidencia que la Generación Z aporta mucho más que juventud y dominio tecnológico. Su verdadero valor reside en la combinación de habilidades clásicas y nuevas, fundamentales para navegar con éxito en un mundo empresarial en constante cambio.
Con información de: La Razón









