Cocinar con utensilios de acero inoxidable puede convertirse en una experiencia frustränte cuando los alimentos se adhieren constantemente a la superficie. A diferencia de las sartenes antiadherentes, este material requiere una técnica adecuada para lograr buenos resultados. Cuando no se utiliza correctamente, es habitual que carnes, verduras o huevos terminen pegados, dando la impresión de que el problęma está en la sartén y no en la forma de cocinar.

Uno de los falløs más frecuentes es no precalentar bien la sartén antes de añadir el aceite y los alimentos. El acero inoxidable necesita alcanzar una temperatura adecuada para que su superficie se comporte de manera más uniforme. Si se colocan los ingredientes cuando el metal aún está frío, las proteínas tienden a adherirse con mayor facilidad, dificultando el dorado y la cocción correcta.

Otro errør habitual es usar muy poca grasa. El aceite o la mantequilla cumplen una función clave, ya que crean una capa entre el alimento y el metal que reduce la fricción. Sin esa protección, la comida entra en contacto directo con la superficie caliente y termina pegándose. La clave no es usar exceso de aceite, sino la cantidad suficiente y en el momento adecuado.

También influye añadir alimentos demasiado fríos, directamente sacados del refrigerador. El contraste de temperatura provoca que los ingredientes se contraigan al contacto con el metal caliente, aumentando las probabilidades de que se adhieran. Dejar reposar la comida unos minutos a temperatura ambiente antes de cocinar ayuda a evitar este problęma.

Con información de: Cuerpo Mente

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