Una versión diferente del clásico bizcochuelo se ha vuelto cada vez más popular entre quienes buscan opciones más livianas en la cocina. Se trata de una preparación que no utiliza harina tradicional y que logra una textura aireada gracias a un ingrediente alternativo que cumple la misma función en la masa.

En lugar de harina, esta receta emplea fécula de maíz, lo que permite obtener un resultado más suave y delicado. Al no contener gluten, la miga se vuelve más ligera y el bizcochuelo adquiere una consistencia esponjosa que lo hace ideal para acompañar desayunos o meriendas.

El paso clave para lograr el volumen deseado está en el batido de los huevos con el azúcar. Esta mezcla debe trabajarse durante varios minutos hasta que aumente su tamaño y se torne clara, ya que ese aire incorporado es fundamental para que el bizcochuelo crezca correctamente durante la cocción.

Luego, la fécula de maíz se incorpora de manera gradual junto con el polvo de hornear, utilizando movimientos suaves y envolventes. Este cuidado en el mezclado evita que la preparación pierda aire antes de ir al horno y asegura una estructura liviana.

La receta básica se completa con pocos ingredientes: huevos, azúcar, fécula de maíz y polvo de hornear, a los que se les puede sumar esencia de vainilla o ralladura de cítricos para aportar aroma. La mezcla se vierte en un molde previamente engrasado y se hornea hasta que tome un tono dorado.

Con información de: TN

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