Para la psicología, compartir la cama con un animal tiene múltiples beneficios para la salud mental y emocional. Las mascotas aportan compañía, pero principalmente su presencia en el dormitorio puede ser un refugio emocional para sus dueños. Ante este escenario, se destacan 4 rasgos en las personas con esta compañía. Desde Psychology Today explican que compartir la cama con un perro o un gato fortalece ciertas características de personalidad y salud.

Empatía emocional profunda: Las personas que duermen con sus mascotas desarrollan una mayor empatía emocional, ya que están constantemente en contacto con un ser vivo que necesita atención, cuidado y afecto. Esta interacción constante refuerza la capacidad de conectar emocionalmente con otros, ya sea con otros seres humanos o con animales.

Vínculo afectivo y confianza: Dormir con una mascota fomenta un vínculo afectivo fuerte entre ambos, basado en la confianza y el cariño. Este vínculo crea una relación de seguridad mutua, donde tanto el dueño como el animal se sienten cómodos y protegidos. Este lazo profundo puede fortalecer la capacidad de los humanos para formar relaciones saludables y estables con otras personas.

Reducción de ëstrés y ansïedad: Una de las mayores ventajas de dormir con una mascota es la reducción del estrés y la ansiedad. La cercanía física de un animal proporciona una sensación de calma y relajación, ya que el contacto físico con ellos, como acariciar su pelaje o simplemente sentir su presencia, libera endorfinas que mejoran el bienestar emocional.

Seguridad y confort: Las personas que duermen con sus mascotas a menudo experimentan una mayor sensación de seguridad y confort. La presencia de un animal en la cama puede hacer que el entorno se sienta más seguro, especialmente para aquellos que pueden sufrir de insomnio o pesadillas. Los animales, en su mayoría, están muy alertas a su entorno, lo que crea una sensación de protección durante la noche.

Con información: La Nación

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