Durante años, el aumento de las tasas de mïopía se ha atribuido ampliamente al aumento del tiempo frente a pantallas, especialmente entre niños y adultos jóvenes. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que la realidad podría ser más compleja y más humana. Una nueva investigación abre la puerta a una explicación distinta, más cotidiana y sorprendente, que pone el foco en hábitos que casi nadie cuestiona dentro de casa.

Tal y como se publica en ‘Cell Reports’, los investigadores proponen que la mïopía podría estar menos causada por las pantallas en sí y más por un hábito visual común en interiores: el enfoque prolongado de cerca en entornos con poca luz, lo que limita la cantidad de luz que llega a la retina. Un estudio de la Facultad de Optometría de la Universidad Estatal de Nueva York (Estados Unidos) propone una nueva explicación de por qué el trabajo de cerca y la poca luz pueden provocar mïopía.

«Nuestros hallazgos sugieren que un factor subyacente común podría ser la cantidad de luz que llega a la retina durante el trabajo prolongado de cerca, especialmente en interiores», asegura el doctor José Manuel Alonso, profesor distinguido de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY). La investigación ofrece una nueva hipótesïs que podría ayudar a explicar un viejo enigma en la ciencia de la visión: por qué tantos factores aparentemente diferentes, desde el trabajo de cerca y la iluminación tenue en interiores hasta tratamientos como gotas de atropina, lentes multifocales y tiempo al aire libre, parecen influir en la progresión de la mïopía.

Esta constricción se puede limitar reduciendo la capacidad de acomodación con lentes (multifocales o de reducción de contraste), bloqueando directamente los músculos que la impulsan (gotas de atropina) o simplemente pasando tiempo al aire libre sin acomodar (mirando a largas distancias).

Con información de: El Diario

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