El colágeno es una de las proteínas principales para mantener la firmeza y la juventud de la piel. Hasta los 25-30 años su producción continúa, pero llegada esa edad comienza una pérdida que varía en cada persona según la genética y el estilo de vida, pero que los expertos estiman en torno al 1% cada año. Las consecuencias de su disminución son de sobra conocidas: arrugas, pérdida de firmeza y elasticidad, y envejecimiento. Es cierto que pueden tardar en aparecer, pero la realidad es que si se desea limitar parcialmente esa pérdida de colágeno, hay que ponerse manos a la obra desde muy joven.
La doctora Rita Sêco, especialista en medicina estética, explica que «inevitablemente vamos a perder colágeno, anatómicamente es imposible mantener su producción a tope porque nuestras células empiezan a tener un metabolismo más lento conforme pasan los años, y no consiguen producir con tanta rapidez como en la juventud, pero sí se pueden hacer cosas que ayuden a que esa pérdida sea más lenta».
Lo más importante, según la doctora Sêco, es la alimentación, porque el colágeno, como hemos dicho al principio del reportaje, es una proteína. Entre los alimentos que no pueden faltar según la experta están: «las proteínas magras (pollo, pavo y pescado); los huevos (ricos en glicina y prolina, los aminoácidos principales del colágeno tipo I); el caldo de huesos (fuente biodisponible de colágeno tipo I) y la vitamina C (cítricos y kiwis). De forma ilustrativa, podemos pensar en el colágeno como un collar de perlas: el collar sería la proteína, las perlas serían los aminoácidos, y el hilo que une las perlas sería la vitamina C. Así resulta más fácil recordar que, sin aminoácidos (perlas) y sin vitamina C (hilo), no podemos producir eficazmente la proteína colágeno tipo I (el collar completo)».
El colágeno también es un activo presente en cremas y sérums, pero su acción en la producción del colágeno endógeno es nula, porque hay que recordar que los productos de belleza actúan solo en la epidermis, y rara vez atraviesan la dermis. Pero la doctora Sêco sostiene que «la cosmética actúa de otra forma, estimulando indirectamente la producción de colágeno mediante retinoides (retinol y retinal), péptidos (como el Matrixyl 3000) y la vitamina c pura». De forma que estos últimos activos que, son por otra parte, los más aconsejados por dermatólogos y otros expertos en el cuidado de la piel, sí deberían estar presentes en la rutina de belleza, si el objetivo es frenar el envejêcimiento.
Con información de: Clarín









